martes 13 de diciembre de 2011

La (mi) fina línea entre la originalidad y el patetismo

Hola, me llamo Elías, y vivo en crisis. Con lo cual podría decirse que no vivo en crisis, puesto que la palabra se usa para marcar procesos de cambios y modificaciones profundas, y yo sigo siendo el mismo panoli de siempre.

Jah. Les hice googlear una palabra.

Entonces deberíamos decir que soy caótico. No. Tampoco. Todo es caótico en el universo. Nada es absolutamente controlable (si, estoy releyendo Jurassic Park y reencontrándome con el espectacular Dr. Ian Malcolm). ¿Entonces? ¿Desordenado? ¿Inmaduro? ¿Pelotudo?

Realmente descuido mi apariencia. No compro ropa desde el año 2009. Bah, si. Compré una camisa negra y larga, llena de agujeros y a $15. Es casi un disfraz. Ah, y una remera de X Japan cuando fui a verlos. Sigo acumulando discos, aunque tuve que hacer un parate, porque mi situación financiera amerita que me vaya a vivir dentro de un barril y pase el resto de mis días mendigando tortas de jamón.

Trabajo en un lugar donde no tengo jefe propiamente dicho, y haciendo lo que mejor hago. No. No imito ladridos de Caniche. Soy redactor, y encargado general de comunicación, o algo así. Sin embargo mi capacidad como tal empezó a decaer. Quizá porque no estoy muy entusiasmado (este mes voy a ganar unos $200, a pesar de haber terminado páginas Web con un disfraz natural de mapache), o quizá porque me pongo metas demasiado elevadas a la hora de escribir cualquier cosa; sabiendo que no soy Shakespeare, ni Neruda, ni tu puta madre.

Ah, si. Y hablo usando españolismos. Estoy muy relacionado con esa gente. Laburos, amistades, bandas, humoristas... esas cosas se te pegan, pero saltar con un "cagoenlaostia" en medio de un grupo conformado enteramente por desconocidos a veces resulta un tanto... patético.

Después se acostumbran. O se alejan.

Solía tener ideales, pero creo que se ofendieron cuando los mandé al carajo. Es lo que pasa cuando sobre exigís tus actividades en pos de crear un mundo mejor, olvidándote de que todo el tiempo nacen nuevas personas, influidas por una sociedad que ya está demasiado hecha mierda, cuyos principales mentores son las marionetas de gente con dinero, verdaderos ajedrecistas que nos mueven como piezas de tablero, ¡y la puta que te parió gato de mierda!

Tengo talento musical. Grande. Muy grande. En serio. No es por exagerar. Lo tengo. Pero también soy un vago de mierda. Tengo una "ópera rock-tango-sinfónica-tuvieja" en la cabeza, con letras, pasajes teatrales, escenas surrealistas y etc redactados. Pero no puedo siquiera grabar una sola canción. Todos los proyectos musicales que tuve fallaron. Fueron cuatro, o cinco. Lo peor es que no fue por culpa de la música, sino del factor humano. Ni bien me entusiasmaba con un proyecto, alguno lo hacía naufragar. Y ahí perdía el entusiasmo. Hace poco estuve a punto de tocar en vivo. Sólo, plantado con una electroacústica, y lesto. Pero no. Se suspendió. Se pasó a un día en el que no podría haber ido ni por prostituto. ¿Y qué pasó con el setlist de canciones acústicas, covers y unos toques de stand up que había estado preparando? Todavía estoy tratando de sacármelo del orto.

No soy delicado al hablar. Digo lo que pienso, y se acabó. Si tenés ojeras, nena, tenés ojeras. ¿No te las cubre el maquillaje? No me importa. Te voy a decir que sos igual al zorro, pero sin bigote. Si tengo un poco de confianza (y no tengo muchas ganas de darte) te voy a decir que hasta sos más masculino.

Lo peor es que, si me lo propongo, no me cuesta demasiado tener sexo. A menos que alguien me interese. Desde el momento en que me engancho con alguien antes de haber tenido algo con ella, sé que no voy a tocarle ni las tiras del corpiño.

Es raro y difícil que la gente me tome en serio. Supongo que es porque doy muchos rodeos verbales cuando hablo. O porque uso metáforas todo el tiempo, muy emparentadas con la vida real, al punto que todos creen que esas cosas realmente pasaron.

No soy nacionalista, ni siquiera en los mundiales. Me parece una pelotudez. Soy humanista, soy pacifista, y me gustaría poder ser anarquista, si viera que las sociedades "funcionan".

Adoro la saga de The Legend of Zelda, y nunca jamás de los jamases me entusiasmaron Mario Bros ni Sonic. ¿Y qué tiene esto que ver con los temas de los que venía hablando? ¡Espátula!

Óle, no te la esperabas.

Tengo cuentas pendientes con una ex, que andá a saber cuando voy a saldar. Mi problema, en realidad, es la sobredimensionalización que le doy a su persona. O a mi patetismo. Siempre que pudo me humilló. Y por alguna razón, seguí humillándome solito - solito frente a ella. Como si me hubiese echado una maldición que se quedara en piloto automático. Cuanto más intento redimirme, más me humillo.

Ya no fumo tanto. Armo mis propios cigarrillos y fumo en pipa, porque es genial, más barato y, si se puede decir, más sano. Pero reemplacé aquél hábito que contenía mis ansias por uno peor:

Tomo alcohol como una bestia. Sobre todo cerveza. Me emborracho a las 5 de la tarde, me voy a dormir a las 10 de la noche, y me despierto a la 1 de la madrugada. Algún día se me va a hinchar la panza, voy a tener el pelo repleto de canas y la gente va a empezar a confundirme con mi tía.

Para cerrar e irme a dormir de una puta vez, debería decir que tengo una familia más que disfuncional, que todo el tiempo me pone obstáculos en el camino y que me desanima ante cada proyecto que encaro. Nada va a funcionar, a menos que sea un empleado de banco. Nada.

A menos que sea como ellos: Detalles que no voy a describir por respeto a la privacidad que se tendría en esta santa residencia, si no compartiésemos nuestros dramas con los vecinos, discutiendo en lugares tan acusticoaislantes como la terraza.

Como sea. Voy a darle al botón de "Publicar", antes de que me arrepienta de haber escrito estas pajeradas.

Todos tienen derecho a quejarse, así como todos tienen derecho a no leer.

Yseacabó.

Salú.

Ellioth


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